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Campaña cívico-educativa

Itzi De la Rosa
19 agosto 2021

A sólo dos meses de la inauguración del nuevo gobierno municipal, el 5 de octubre, se puso en marcha la campaña cívica-educativa “Ahora o nunca Guayaquil vive por ti”, diseñada con el objetivo de dar fuerza a la gran cruzada iniciada por el primer personero cantonal. Si bien era importante que la gestión municipal se dirigiera a encontrar soluciones urgentes a los más graves problemas, no lo era menos el hecho de que en cada uno de los moradores había que sembrar el amor e interés por su ciudad. Los pueblos que caminan junto a sus gobernantes, con seguridad, tienen más probabilidades de éxito, y en el caso de Guayaquil cada cual iba por su lado, con consecuencias desastrosas a la vista.

Presentación Campaña Guayaquil Vive por Ti

Rescatar el civismo entre los guayaquileños y no guayaquileños afincados en esta ciudad era el propósito; lograr -como se lo logró- una identificación cabal del habitante con la urbe que lo vio nacer o con la que, desinteresadamente y hospitalidad sin par, le abrió sus puertas y brazos para que trabaje, viva y progrese. Rescatar para el efecto es recobrar, redimir, “porque ninguna sociedad puede subsistir sin el amor ferviente y el orgullo de su pueblo, principios fundamentales del civismo”. Rescatar es, por qué no, recordar que Guayaquil, a través de su historia, creció y desarrolló “gracias al influjo de sus hombres y mujeres nacidos o domiciliados en ella, insuflados de ese guayaquileñismo que desde la cuna, las aulas y el cabildo recibieron de sus padres, maestros y gobernantes”.

Comprensible, por lo demás, que una campaña con esos fines empezara, pues, desde hace varias décadas Guayaquil había venido recibiendo duros golpes “de sus enemigos, para exterminarla, y lamentablemente cada habitante se convirtió en actor impasible de su destrucción”. Pero “no hay mal que dure 100 años…” ni ciudad que resista tanto atropello; de allí que “todos los pueblos y los hombres tienen su hora para las reivindicaciones. A Guayaquil le ha llegado su hora: octubre de 1992. Es la hora de encender en nuestros corazones la llama del civismo, es hora de sentir el orgullo ciudadano. Guayaquil, por sus características, es una ciudad única en su historia y en su geografía. Esas características están reflejadas en las acciones de hombres y mujeres que con el paso del tiempo fueron forjando la grandeza de Guayaquil”.

Transportarse al ayer, a ese pasado glorioso de Guayaquil, es esencial cuando de civismo se trata, si reconocida y aplaudida por todos es su gesta de independencia de octubre de 1820; su bandera, celeste y blanco, fue la primera como provincia libre que flameó en el Ecuador; y, escribió con letra indeleble las más bellas páginas de valor, arrojo, sacrificio, generosidad, solidaridad. Sus astilleros fueron los primeros en la costa americana y por eso Carlos III declaró a Guayaquil “Astillero Real de las Américas”. Las primeras industrias, el comercio, la banca, la prensa libre, se iniciaron en esta ciudad pujante y laboriosa, constituyéndose por lo mismo en pulso vital del desarrollo económico del país.

“Ciudad galante, cálida por su gente y por su clima. Ciudad puerto, cuna de la nacionalidad, corazón de la patria ecuatoriana. Su grandeza está forjada en sus instituciones, el honor y la gloria en la Armada Nacional, símbolo de nuestra tradición marinera; el valor y el arrojo en el Cuerpo de Bomberos; la filantropía y la solidaridad en la Junta de Beneficencia, la única institución privada del país, cuya obra gigantesca de servicio social rebasa los linderos de la patria, y la Lotería de Guayaquil generadora de los recursos que necesita la Junta para aliviar el dolor de los más desposeídos. Y nuestras mujeres, famosas por su belleza, donaire y señorío, valientes solidarias con el dolor. El voluntariado nació en Guayaquil con la Sociedad de Beneficencia de Señoras, y nuestro pueblo profundamente católico, lleno de fe y de costumbres cristianas. Guayaquil es una ciudad consagrada al Corazón de Jesús”.

De todos esos detalles se habrá de nutrir la campaña que, asimismo, por Acuerdo Ministerial, expedido por el Ministro de Educación, Dr. Eduardo Peña Triviño, se difundirá con carácter obligatorio en los establecimientos educativos del cantón. Los valores no deben olvidarse, por el contrario su conocimiento debe multiplicarse de generación en generación, garantizando así su vigencia. “Hemos entregado el liderazgo de esta campaña al Ministerio de Educación, para que las subsecretarías de Educación, de Cultura y la Dirección Provincial del Guayas, sean las que lleven a la práctica esta hermosa realidad. Hoy, 5 de octubre de 1992, se inicia el rescate de Guayaquil, basado en el rescate de los valores cívicos. No se puede amar lo que no se conoce; solamente conociendo nuestra historia y nuestra geografía podremos lograr que todos amemos y respetemos a Guayaquil”.