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Datos Curiosos

Su carro cuando llegó a la Presidencia

León Febres-Cordero manejaba un International Harvester Scout, un carro de trabajo en el campo, un precursor de los vehículos todo terreno.

Su carro describe sus actividades profesionales antes de dedicarse a la política, era un administrador de empresas agroindustriales, de haciendas.

No era un gerente de escritorio, sino uno que recorría los campos a pie, a caballo y en carro. 

Sus aficiones por los caballos de paso, la crianza de los perros, y los bonsais

Con la misma pasión y entrega con la que hizo todo en su vida, dedicó su tiempo libre a criar caballos de paso peruanos, llegando a ganar concursos internacionales con su hierro LFC.

Su caballo favorito se llamaba Marcial. También amaba y criaba perros de razas grandes, Bullsmastiffs, Dogos Alemanes.

Y cultivaba bonsais, tenía un jardín con más de veinte árboles que cuidaba con paciencia y dedicación.

Las libretas de seguimiento

En palabras de León Febres-Cordero:

“El seguimiento, el controlar que una orden o que una decisión se cumpla adecuadamente es fundamental; siempre he tenido la costumbre de hacer este seguimiento a través de anotaciones en libretas o en cuadernos y, en base de esas anotaciones, si en algún momento me fallaba la memoria, “les tomaba la lección” a los responsables de las diferentes gestiones, así es que uno llega a conocer el equipo a fondo y se vuelve consciente de las fortalezas y debilidades de cada quien.”

En palabras de uno de los directores municipales

«Eran modestas libretas espirales, de esas que se  consiguen en cualquier librería, creo que se llaman de taquigrafía, recuerdo que eran más de 15, posiblemente haya llevado una por cada Dirección Municipal, lo cierto es que estaban apiladas sobre el lado izquierdo del escritorio.

Al finalizar su segunda administración, algunas estaban medio arrugadas por el uso diario que les daba; las anotaciones las hacía el Ingeniero  personalmente, con una pluma de punta gruesa, utilizando una simbología que nunca alcancé a ver; lo cierto es que allí, presumo, condensaba el control de los contratos, de las gestiones, de los servicios, en fin, no sé cómo hacía para resumir todo en esas libretitas. Aunque a veces comentábamos con otros funcionarios, que las libretas eran puro “amague”, que él tenía todos los controles y todo el desarrollo de la actividad municipal en la cabeza.

Los más pequeños detalles y los cambios más trascendentes estaban en su memoria con cifras, fechas y cronogramas, pocas veces consultaba con un documento, yo creo que las libretas las usaba para reafirmar nuestros compromisos y obligaciones, y más que una ayuda a la memoria de él, que poco necesitaba ser ayudada, era una especie de constancia escrita para hacernos saber que ahí estaba nuestro compromiso, esperando ser cumplido.

El Ingeniero siempre fue comprensivo cuando las fallas provenían de equivocaciones, pero siempre fue tajante con la incompetencia, y peor aún, con la falta de espíritu de servicio al público y a la ciudad.”

Los ocho años que trabajó como Alcalde, jamás salió a almorzar

Durante los ocho años de sus dos alcaldías, León Febres-Cordero dio el ejemplo y jamás salió a almorzar, comía en su escritorio un sánduche de chancho o de pollo, y exigió que los directores de área no salieran a almorzar, para aprovechar al máximo la jornada de trabajo.

Sus estudios en Ingeniería y en Matemáticas

En palabras de León Febres-Cordero:

“Yo iba a estudiar Físico-Matemáticas, pero me fui a Estados Unidos al terminar el cuarto año, en esa época el quinto y sexto de bachillerato eran de especialización.

Allá entré a una Academia Militar bastante severa y académicamente estricta, y saqué muy buenas notas, pero yo quería ingresar –por recomendación del Ing. Aníbal Santos, que era muy amigo de mi papá y que posteriormente fue mi jefe y mi maestro– a una de las universidades más difíciles en el mundo, que se llama Stevens Institute of Technology; era un instituto tecnológico solo para Ingeniería Mecánica, allí no se podía estudiar otra profesión.

Para entrar había que pasar exámenes de ingreso muy difíciles, y venir de colegios de bachillerato de muy alto rendimiento, y la Academia Militar no llenaba ese requisito, disciplinariamente sí, pero académicamente no, entonces me buscaron un colegio en Pennsylvania, ese sí de muy alto nivel académico, que se llama Mercesburg Academy, ahí hice mi sexto año, y saqué excelentes notas, y fui al examen de ingreso y, de ochocientos aspirantes, entramos 150. 

Ahí me gradué de Ingeniero Mecánico, porque una cosa es ser Bachiller en Ciencias de la Ingeniería Mecánica, otra cosa es ser Ingeniero Mecánico; mi título dice M.E., Mechanical Engineer.

Posteriormente hice estudios avanzados en la Escuela de Altos Estudios Superiores de la Westinghouse, adscrita a la Universidad de Pittsburgh de Estados Unidos.

Dentro de mis estudios superiores estudié mucha lógica matemática, que es una materia muy difícil, muy abstracta, y lo abstracto es complejo, ello me ayudó mucho en mi vida política, a tal punto me agradó la lógica de las normas que en un momento, ya casado, casi ingreso a la facultad de Derecho a estudiar abogacía.”

Ambos abuelos lucharon
en la Revolución Liberal de Alfaro

Su abuelo paterno, Agustín Ramón Domingo Febres-Cordero y Lavayen, nacido el 29 de noviembre 1861, guayaquileño, tomó las armas con Alfaro, y su abuelo materno, Nicolás Ribadeneira, nacido en 1866, quiteño, también.

Hermano Gregorio
Hermano Miguel
General León de Febres-Cordero

Ascendientes notables:

Hermano Miguel, Hermano Gregorio y el General León de Febres-Cordero

Francisco Febres-Cordero Cárdenas, más conocido como santo Hermano Miguel, que fue canonizado en Roma en 1984, fue hijo de Francisco Febres-Cordero Montoya y nieto de Joaquín Francisco Febres-Cordero y Oberto, quien fue hermano del bisabuelo de León Febres-Cordero, Esteban Febres-Cordero y Oberto, y del General León de Febres-Cordero y Oberto, prócer de la independencia del Ecuador.

José Gregorio Hernández —beatificado el 30 de abril de 2021— era primo en tercer grado del santo hermano Miguel, y el guayaquileño y expresidente de la República León Febres-Cordero Ribadeneira era su sobrino en cuarto grado.

Los tres se desprenden de un mismo árbol genealógico. Joaquín Francisco Febres-Cordero Oberto junto con su hermano Esteban llegaron al Ecuador procedentes de Venezuela, donde nació quien también se conoce como el doctor Gregorio, en algún momento del siglo XIX, para ser parte de la gesta libertadora del 9 de Octubre de 1820.

Joaquín y Esteban eran primos hermanos de Remigio Hernández Febres-Cordero, el abuelo del hermano Gregorio, conocido como el médico de los pobres.

Por tanto León Febres-Cordero era sobrino bisnieto de un prócer, sobrino nieto de un Santo y sobrino en cuarto grado de un beato.

Amistad con Fidel Castro y visita a Cuba

En palabras de León Febres-Cordero:

“No tengo ninguna identificación ideológica con Fidel Castro, y más allá de que Fidel Castro es un dictador y gobierna de hecho y no de derecho, no puedo, pues, restar su capacidad intelectual, su carisma, y el impacto que ha tenido en el mundo contemporáneo. Yo no coincido absolutamente en nada de lo que piensa Fidel Castro ni con nadie que esté en contra de los principios democráticos, sin embargo, tenemos una excelente amistad.

Es un hombre impresionante en cuanto a su capacidad de exposición y a sus convicciones con las que yo no coincido, pero que tengo que respetar. Por supuesto que hemos discutido nuestras diferencias de pensamiento, y a fondo, a tal punto que yo recuerdo que cuando me despedí de Cuba, al terminar mi visita oficial, ya embarcado yo en el avión, para regresar a mi país, dio una rueda de prensa a la prensa internacional, donde periodistas de izquierda lo criticaron de alguna forma, por haberme invitado y haberme recibido, siendo yo un hombre de derecha, y su respuesta fue tajante: “hay una coincidencia entre Febres-Cordero y yo, ambos queremos el bienestar de nuestros pueblos, yo por la vía de la revolución izquierdista, y él por la vía de la derecha”.

La visita mía a Cuba tuvo una trascendencia muy especial; Cuba estaba aislada, ningún jefe de Estado del Continente americano, entendiéndose Norte, Centro y Sudamérica, visitaba Cuba; yo rompí el aislamiento de Cuba, y mi visita oficial a Cuba, como presidente democrático de una República como la del Ecuador, sirvió para que posteriormente, otros presidentes latinoamericanos, inmediatamente visiten Cuba, y cada uno aprecie, desde su propio punto de vista, los éxitos o fracasos de la revolución cubana. 

Fidel es un hombre muy especial, puede ser comunista, puede ser totalitario, pero es un hombre con quien se puede hablar, más allá de que se pueda discrepar a fondo y hablar con franqueza y con claridad, como hemos hablado él y yo más de una ocasión”.