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¡Ejemplos de espanto!

Ya se sabía que el presupuesto aprobado por el gobierno que finalizó su mandato (9 de agosto) estaba, virtualmente agotado, es decir, no quedaban recursos para pagar los sueldos ni para realizar trabajos; las recaudaciones eran mínimas. “Se han robado la plata de una manera escandalosa” y con pruebas al canto se pusieron al descubierto genuinas “maravillas”.

Por impuestos a los espectáculos públicos el cálculo de ingreso anual estaba en el orden de los 2.500 millones de sucres, mas, entre enero y agosto por ese concepto sólo se sumaban 7 millones. Si 4.500 millones de sucres fue la estimación por el impuesto predial urbano, a 4 meses de terminar el año las cifras revelaban casi la mitad, la desaparición de 100.000 tarjetas del catastro y avalúos, indefectiblemente, hechos a conveniencia entre funcionarios y propietarios de inmuebles. Se constató, inclusive, que el negocio de las invasiones de tierras privadas y municipales, contaban con el patrocinio e impulso de burócratas, concejales y dirigentes del partido gobernante.

Dependencias como las de Terrenos, Servicios Parroquiales y Desarrollo de la Comunidad, constituían antros de corrupción, e igual “galardón” merecía recibir la imprenta municipal, inmediatamente clausurada, donde en cómplice actitud delictiva se imprimían falsos documentos oficiales.

Mientras “al pie del Palacio Municipal, en las calles Pichincha, Clemente Ballén y 10 de Agosto, funciona un municipio paralelo, compuesto por tramitadores, falsificadores y personal experto en solicitar coimas. Fotocopiadoras, teléfonos, impresoras láser y otros equipos sofisticados son utilizados por estos individuos que, para realizar su labor, se amparan en la protección que les brindan los dueños de algunos locales comerciales instalados en la zona. He dado instrucciones claras de clausurar los que sean necesarios para terminar, de una vez por todas, con esta mafia que tanto daño le ha hecho a la ciudad”.

El registro de lo insólito permite agregar el arrendamiento efectuado por el Procurador Síndico del hall de la Biblioteca Municipal, por 50.000 sucres que los cobraba el Director de la dependencia; la pérdida de importantes e históricas piezas del Museo Municipal; ex concejales y ex servidores se apropian de vehículos y los mantienen en su “custodia” con matrícula particular; la Contraloría General del Estado establece la “desaparición” de 28 automotores; en los últimos 60 días de administración (junio y julio) se firmaron, al apuro, alrededor de 112 contratos para trabajos de bacheo asfáltico, por 4.000 millones de sucres, recibiendo casi todos  (8 contratistas en total) como anticipo el 100% del valor de la obra, en una flagrante violación de la ley que prohíbe pagar antes de la ejecución; más de 1.000 millones de sucres se pagaron por construcción de colectores de aguas lluvias y negras en el Suburbio Oeste, sin embargo esos trabajos no servirán para nada porque, según los técnicos, es necesario colocar allí alcantarillas.

Guayaquil, no cabe duda, “está asentada sobre una bomba de tiempo, un alcantarillado obsoleto que no presta ningún servicio y que en cualquier momento puede explotar. Las aguas negras se desbordan, el agua que tomamos está contaminada con heces fecales, las calles están destrozadas, el servicio municipal de recolección de basura desapareció. Como es de conocimiento público, funcionarios municipales y concejales, en contubernio con empleados de Aseo de Calles, desmantelaron los recolectores de basura para vender sus repuestos. Inspectores municipales que han festinado la vía pública utilizando la coima y el chantaje. En resumen, vivimos en una ciudad caótica y anárquica”.