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La administración

Itzi De la Rosa
19 agosto 2021

Poniendo principal énfasis en la optimización del recurso humano, sin descuidar lo concerniente a la parte física y de equipos, el cabildo guayaquileño habría de superar las expectativas y por eso, con justicia, recibió el reconocimiento ciudadano. Las destartaladas oficinas, el inservible equipamiento, requerían urgente habilitación y reposición. Se lo hizo simultáneamente, en procura de que los ciudadanos recibieran siempre la mejor atención.

Ventanilla pago de impuesto – Area financiera – Cartelera de información

A lo largo de las administraciones del alcalde Febres Cordero se logró que todos los departamentos municipales contaran con el número suficiente de computadoras y programas adecuados que permitieran una atención responsable y oportuna. Debe decirse que el desarrollo informático y tecnológico del cabildo alcanzó los más altos niveles, de allí que el rendimiento del recurso humano fuera de calidad y reconocido por todos. La disposición de estos equipos ayudó, asimismo, a la conservación de toda la información municipal bajo estrictas y eficaces medidas de seguridad, lo cual constituye una garantía no solamente para la propia Municipalidad, sino para todos los ciudadanos.

Tan impactantes cambios, de forma y fondo, arrojan resultados halagadores, por ejemplo en el campo financiero, donde los contribuyentes se acercan masivamente a pagar los impuestos y tasas. No se sabe si alguna vez anterior llegó a producirse tal situación, pues en enero de cada año el Palacio Municipal fue literalmente tomado por la gente, que lo que deseaba era pagar sus impuestos prediales, claro con la seguridad de que sus recursos eran bien invertidos y, lo mejor, devueltos en las obras y servicios que tanto se reclamaban antes de esta administración. Súmese el hecho de que el ambiente donde se cumplen esas obligaciones es acogedor, confortable, y como si fuera poco, en el afán de que la comunidad ganara tiempo, los cobros comenzaron a realizarse a través de tarjetas de crédito y en ventanillas que laboraban los sábados y domingos.

La Secretaría Municipal convertida en bodega y en todo, menos en una dependencia donde reposaba la vida misma del cabildo, volvió a ser un lugar altamente organizado, respetable. La documentación existente fue recolectada, procesada y archivada profesionalmente, para ser manejada con corrección y agilidad. Las personas, después de mucho tiempo, recobraron la confianza en la operación de la Secretaría, pues constataron que allí eran atendidos con prontitud, con diligencia, en cada una de sus inquietudes.