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Mariuxi Febres-Cordero, cinco veces campeona sudamericana de natación

Mariuxi Febres-Cordero, la menor de las hijas de LFC, empezó a nadar a los 6 años, y de los 11 a los 16 ganó todos los campeonatos sudamericanos de natación.

Estos son algunos pensamientos de Mariuxi sobre su padre:

Para ser deportista uno necesita el apoyo de los padres, el León Febres-Cordero como hombre público era totalmente diferente como padre, nunca fue áspero, era un padre dedicado y amoroso. Nunca hizo nada a medias, mi papi se convirtió en mi entrenador, estudió y aprendió todo lo que tenía que ver con la natación. Él me llegó a conocer más que yo misma, él me decía los tiempos que podía lograr en la natación, y siempre acertaba.

Él controlaba todo mi avance, mi alimentación, las vitaminas que tenía que tomar, y todos los detalles de mi entrenamiento. Estaba cien por ciento preocupado de mi entorno, para que no me afectara mi rendimiento.

Él nunca estuvo cansado para llevarme a los entrenamientos de madrugada y de noche. No conocía las excusas, para mi papi yo era invencible, e incluso cuando estaba enferma, me impulsaba para dar al máximo.

Mi primer recuerdo de la política es cuando tenía 6 años, y me despertaron unos policías y unos militares apuntándome con un arma, era la época de la dictadura militar, y estaban buscando a mi papi para llevarlo preso. Después recuerdo que un día parqueada afuera de la casa, y explotó una bomba. Cuando yo tenía 15, 16 años, mi padre recibió una carta con una amenaza de muerte que decía “vamos a matar a su famosa hija Mariuxi”, entonces yo tenía que andar con dos guardaespaldas.

Encima de todos los peligros de la política, el ser hijas de mi padre nunca nos dio ningún privilegio, porque estábamos advertidas que no podíamos beneficiarnos de ningún tipo de prebenda, porque teníamos que ser ejemplo de respeto a las leyes y a la ética.

Lo de Taura fue terrible. Yo estaba en la playa, y de repente la señora que trabajaba en la casa me dijo “parece que han cogido a su papá”, a mí me llevaron a la Base Naval de Salinas, porque los de la FAE no dejaban que volara ningún helicóptero. Ahí estuve varias horas, hasta que pudo aterrizar un helicóptero en la playa, y pude ir a Guayaquil a reunirme con mis hermanas.

Hoy en día yo creo que mi papi sabía lo que tenía muchos años atrás, el cáncer al pulmón es un cáncer que se toma 10 años, y nosotras recién nos enteramos en los últimos tres meses. Él se quejaba constantemente que tenía un dolor en el pulmón, que él decía que era producto de la operación de corazón abierto. Yo creo que él supo desde el principio, y decidió vivir 10 años, sin hacerse ningún tratamiento de quimioterapia, pero nunca lo sabremos.